Zen Budismo

“Estudiar el Camino de Buda es estudiarse a sí mismo. Estudiarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo. Olvidarse de uno mismo es ser iluminado por todas las cosas del universo. Al ser actualizado por todas las cosas del universo, tu cuerpo y mente, asi como el cuerpo y mente de otros, son descartados, la vida con iluminación sin trazos continúa para siempre.”

Esta cita trae la esencia de la práctica Zen. El autor is el Maestro Dogen, Monje del siglo XIII que trajo la escuela Soto Zen de China a Japón. El origen del Zen data del siglo VI, cuando Bodidarma fue de la India a China. El foco es la práctica de la meditación en silencio, mirando hacia la pared o zazen, que es hacer lo que hizo Buda.

Sidarta Gautama, el Buda histórico alcanzó la iluminación al sentarse en meditación bajo el árbol Bodi. Fueron años de búsqueda, durante los cuales percibió la importancia del camino del medio. Él se dió cuenta por su propia experiencia que ni la vida súper cómoda ni las prácticas ascetas llevaban a entender las causas del sufrimiento humano ni cómo liberarse de él. La iluminación de Buda lo llevó a despertar a la interconexión entre todo lo que existe, la impermanencia, nada es fijo, nada permanente. Él habló sobre las 4 Nobles Verdades, primero la vida siempre implica sufrimiento, según el origen del sufrimiento, nuestra ignorancia y visión equivocada de que existe un Yo separado de todo el resto. Tercero, el cese del sufrimiento, que ocurre al despertar a nuestra naturaleza iluminada, y que está siempre disponible. Y cuarto, el Camino, al vivir una vida ética, practicar meditación y desarrollar sabiduría podemos alcanzar el mismo estado de iluminación alcanzado por Buda.

El enfoque del Zen es la práctica de la meditación y la importancia de la vida cotidiana. La iluminación no está separada de la manera que usted vive su vida. Una historia que ilustra bien el enfoque del Zen es el del Monje que entró en el Monasterio y fue a pedir enseñanzas al Maestro Chao Chou. El Maestro preguntó al monje si él había comido la comida, el monje respondió que sí. Chao Chou dijo “Vaya a lavar sus cuencos”. Y el monje entendió.

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